Siem Reap – Angkor

Siem Reap fue nuestra primera parada en Camboya, un país que nos enseñó mucho más de lo que podríamos esperar. Que nos enseñó la simplicidad de la vida. Un país de poca infraestructura y con un pasado muy negro pero donde no se pierde la sonrisa. Desde la grandiosidad de los templos de Angkog Wat al triste recuerdo de los jemeres rojos en Phnom Penh. Pasando por la isla selvática de Koh Rong Samloem o Kampot, la tierra de la pimienta, que apareció como un oasis cuando más la necesitábamos.

Alojamiento

Este hotel fue la joya de la corona. Regentado por un alemán y una camboyana, nos hicieron un upgrade nada más llegar y fue el mejor alojamiento de todo el viaje. Se trata de Schein Residence. Está situado entre la ciudad y los templos. El tuk-tuk a la ciudad son un par de dólares. Ellos mismos te pueden organizar las excursiones a Angkor y tienen una piscina que te da la vida al acabar el día.

Schein Residence en Siem Reap
Schein Residence en Siem Reap

Día 1: Frontera Tailandia-Camboya

Cruzar la frontera entre Tailandia y Camboya en autobús es toda una aventura. Decidimos ir desde Bangkok a Siem Reap con Giant Ibis, ya que habíamos leído muy buenas críticas sobre esa compañía de autobús y la verdad es que no nos defraudó.

Ellos mismos te tramitan el visado parando en el consulado de Camboya 1 kilómetro antes de la frontera y te cobran 40 USD. Si llegas por avión el visado son 30 USD. Si lo intentas hacer por tu cuenta on arrival parece ser que hay mucha corrupción y te pueden pedir hasta 50 USD. Sea como sea, en nuestro caso nos pareció cómodo que nos lo gestionase el personal del autobús, la frontera no es un lugar precisamente agradable para andar con muchas historias.

Después de unas 8 horas llegamos a Siem Reap. El conductor del tuk-tuk, que acabaría siendo nuestro amigo, ya nos estaba esperando. El trayecto al hotel transcurría por alguna calle sin asfaltar. Polvo, mucho polvo. ¡Estábamos en Camboya!

Los templos de Angkor: introducción

Angkor fue la capital del imperio jemer en su época de máximo esplendor, entre los siglos IX y XV. Durante este período, los sucesivos reyes construyeron magníficos templos. En una primera etapa, de religión hindú, posteriormente de influencia budista. Con la caída del régimen en el siglo XV, la ciudad fue abandonada y no se recuperaría de la selva hasta épocas recientes. Angkor Wat es el nombre del templo más conocido, el cual se muestra en la bandera de Camboya. Ha sido el único que se ha mantenido en uso desde aquellos días, gracias a la actividad de monjes budistas que todavía se pueden ver al visitarlo.

El conjunto ocupa una extensión enorme y los templos están separados varios kilómetros entre sí, por lo que se hace imposible conocerlos a pie. La manera más habitual es contratar un tuk-tuk que nos lleve, por unos 15 USD/día. Existen dos circuitos predefinidos que visitan los principales templos, el circuito largo y el circuito corto. Cada uno de ellos abarca un área diferente y dura una jornada. Los tickets se venden para 1, 3 ó 7 días. En nuestro caso optamos por el pase de 3 días que cuesta 62 USD. El billete debe mostrarse antes de entrar en cada templo. Para comer y reponer fuerzas, hay varios restaurantes por la zona, con precios ligeramente más elevados que en la ciudad.

Día 2: circuito grande en Angkor y Banteay Srey

Empezamos la visita con Van Dee, nuestro increíble conductor de tuk-tuk. Podéis contratarlo a través de Facebook. Nosotros lo hicimos a través de nuestro hotel al llegar allí. Es un chico encantador que nunca pierde la sonrisa, os lo recomendamos encarecidamente.

Este día estuvimos 8 horas haciendo un circuito, hasta la puesta de sol, que incluyó Preah Khan, Neak Pean, East Mebon, y varios monumentos como Ta Som o Pre Rup. Además, por recomendación de nuestro hotel, visitamos el templo de Banteay Srey que no forma parte del circuito largo, ya que está separado unos 30 km del resto. Conocido también como el templo de las mujeres, porque fue construido por ellas, su piedra tiene un característico tono rosado, y su aspecto es el de un templo en miniatura. Si tenéis tiempo, el desvío merece mucho la pena, y el propio camino es una buena ocasión para contemplar la vida en las zonas rurales de Camboya.

Los templos de Angkor en Siem Reap son impresionantes
Los templos de Angkor en Siem Reap son impresionantes
Banteay Srey
Banteay Srey
Banteay Srey
Banteay Srey

Día 3: amanecer en Angkor Wat y circuito pequeño

Este día nos levantamos muy temprano para ver el amanecer en Angkor Wat. Pero he de decir que no lo suficientemente temprano, pues ya estaba casi saliendo el sol cuando llegamos. Para ver el amanecer de verdad hay que estar allí como tarde a las 5 A.M.

Amanecer en Angkor Wat
Amanecer en Angkor Wat
No estarás solo viendo el amanecer en Angkor Wat
No estarás solo viendo el amanecer en Angkor Wat

Es obviamente impresionante y no hay palabras para describir la majestuosidad de Angkor Wat. Después visitamos Bayon temple, conocido por sus omnipresentes caras sonrientes, que también nos pareció increíble. Continuamos en Terrace of the Leper King, Terrace of the Elephants, Twelve Prasats, Ta Keo, Ta Prohm, Banteay Kdei  y Sras Srang.

Bayon temple
Bayon temple
Monito en Angkor Wat
Monito en Angkor Wat

Estábamos a 35 grados con sensación térmica de 42, sudando sin parar. Es conveniente llevar gorra, gafas de sol, ropa transpirable, agua, y algún snack. Este día estuvimos un total de 9 horas y acabamos verdaderamente agotados. También puede ser conveniente llevar zapato cerrado, pues muchos templos tienen bastantes escaleras para subir y bajar.

Lleva ropa cómoda a Angkor, tendrás que subir escaleras
Lleva ropa cómoda a Angkor, tendrás que subir escaleras

Por la noche visitamos el mercado nocturno de Siem Reap y para reponer fuerzas cenamos en este mexicano cerca de pub street, que tiene la caña de cerveza a 0.50 USD.

Día 4: pueblos flotantes del lago Tonle Sap

En nuestro último día en Siem Reap, nos íbamos por la noche en el autobús nocturno a Sihanoukville, por lo que teníamos toda la jornada libre. Decidimos hacer una excursión a los pueblos flotantes del lago Tonle Sap, aunque al llegar allí nos dimos cuenta de que como todavía estaba empezando la época de lluvias, el agua no había inundado las calles del pueblo y por tanto no se mostraba flotante. En cualquier caso lo recorrimos andando y luego una barca nos llevó río abajo, a ver el atardecer al lago Tonle Sap, el más grande de Camboya. Si puedes llevar algunas galletas para los niños del pueblo, te estarán muy agradecidos, se alegran hasta por el agua embotellada que les puedas dar.

Lago Tonle Sap, cerca de Siem Reap
Lago Tonle Sap, cerca de Siem Reap
Casa flotante sin flotar
Casa flotante sin flotar

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