Phnom Penh

Estuvimos en Phnom Penh, la capital de Camboya, una noche y dos días, aconsejados por otros viajeros con los que habíamos coincidido. No nos habían hablado demasiado bien de ella pero bien merece la pena darle una oportunidad y descubrirla. Es la Camboya más urbana y moderna, y testigo de uno de los episodios más crueles de la historia del país. Uno de los puntos más locales y con menos turistas de todo nuestro viaje. Una ciudad caótica, con una densidad poblacional alta, las aceras ocupadas con puestos de comida, y un tráfico de lo más alocado. Bienvenidos a Phnom Penh.

Alojamiento

Optamos por Base Villa. Muy bien situado, con piscina y con ambiente y personal agradable.

Día 1: Palacio real y monumento a la independencia.

El primer día, por la tarde, visitamos el Palacio Real, residencia oficial de los monarcas de Camboya. Lamentablemente, no se permite el acceso al interior de los palacios. Los jardines exteriores, en la zona próxima al río, son un punto de encuentro habitual de los habitantes de la ciudad para pasar la tarde. Continuamos dando un paseo hasta el monumento a la independencia y la zona moderna de Phnom Penh.

Phnom Penh
Phnom Penh
Palacio real de Phnom Penh
Palacio real de Phnom Penh

Día 2: Museo del genocidio Toul Sleng y prisión S-21. Wat Phnom y mercado central.

Este día fue el más duro, pero muy útil para entender la historia de Camboya y de esta región de Asia. Entre 1975 y 1979, el régimen comunista de los jemeres rojos, perpetró un genocidio por razones ideológicas que se estima que terminó con un millón de camboyanos, en torno a la cuarta parte de la población. Página triste de la historia que no se debe olvidar.

Primero nos acercamos al antiguo campo de exterminio de Toul Sleng. El lugar ha sido desmantelado con la caída del régimen, y hoy en día es un parque memorial a las víctimas, con muchos cuerpos todavía sin desenterrar. Al terminar la visita que se hace con audioguia en español, se puede entrar en una pagoda, en cuyo interior hay varios pisos en los que se exponen restos óseos de los allí ejecutados.

Continuamos en la prisión de máxima seguridad S-21, antiguo instituto de enseñanza, reconvertido en centro de detención y tortura. Tras ponerse los auriculares, se recorren las salas del lugar, que muestran fotografías de lo ocurrido y los propios instrumentos utilizados para hacer confesar. En los jardines exteriores, hay muchos lugares donde sentarse para escuchar y reflexionar cuando lo necesitemos. El tour de 5 horas en tuktuk nos costó 15 USD, con el conductor que nos había llevado el día anterior desde la estación de autobuses al hostel.

Por la tarde, antes de coger el vuelo de regreso a Bangkok, conocimos el Wat Phom que en lo alto de una colina, es el edificio religioso más elevado de la ciudad. También visitamos el Mercado Central, de diseño francés y estilo art decó, famoso por su cúpula. Luego callejeamos por los alrededores, empapándonos de la ciudad.

Wat Phnom
Wat Phnom

Mientras volvíamos al hostel, apreciamos todavía más lo caótica que es Phnom Pehn. Sorteando a las motos por la carretera dimos nuestro último paseo por Camboya, un país que no creo que deje indiferente a nadie y que ha dejado un huella en nosotros para siempre.

Phnom Penh
Phnom Penh
Phnom Penh

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