Parque Natural de Somiedo, Asturias

Este pasado puente del Pilar, lo pasamos en el precioso pueblo de Valle de Lago, dentro del Parque Natural de Somiedo en Asturias.

Fue una experiencia preciosa, en pleno contacto con la naturaleza, en medio de montañas, con caminatas increíbles, paisajes imborrables, y comida deliciosa.

Día 1: Ruta desde Valle de Lago a Lago del Valle

Llegamos al Hotel Rural Somiedo sobre las 3 de la tarde. Nacho, su propietario, que nos trató en todo momento con muchísima atención, nos hizo unos deliciosos bocadillos, y nos recomendó las rutas de senderismo que podíamos hacer esos días, empezando esa misma tarde desde Valle de Lago a Lago del Valle, que, aunque parece un trabalenguas, es una de las rutas más famosas de la zona y bastante facilita, unos 12 kilómetros ida y vuelta y con poca subida.

Al final del pueblo se inicia el sendero, tomando la primera bifurcación a derecha, y en la segunda bifurcación puedes elegir entre dos caminos, el del sol y el de la sombra. Aunque ya a mediados de octubre no necesitábamos mucha sombra, fuimos por uno y volvimos por otro, gustándonos mucho más el de la sombra, ya que es más abrupto.

Una vez llegas al lago es realmente espectacular, se trata de un antiguo circo glaciar, y es precioso. Allí mismo hay una fuente donde puedes repostar agua, y la zona está llena de tranquilas vaquitas que con sus campanas hacen que realmente sientas que estás en plena naturaleza.

Una vez abajo, vimos que el restaurante del pueblo, Casa Cobrana, tenía muy buena pinta, y no nos equivocamos. A las 8 de la tarde nos sentamos en la mesa donde degustamos de primero una sopita casera deliciosa, y de segundo un entrecot a la piedra realmente insuperable. De postre tarta de queso, y de bebida un Rioja. Nada más que decir.

Día 2: Ruta desde Valle de Lago a Brañas de Sousa ampliada

Nos levantamos temprano y degustamos en el hotel rural un delicioso desayuno con cecina y magdalenas, ideal para reponer fuerzas antes de nuestra segunda ruta.

Nuestra segunda ruta consistió en ir hasta las preciosas Brañas de Sousa, que son unas cabañas donde antiguamente se guardaba el ganado y dormía la persona encargada del mismo. ¡Son tan bonitas! Y una vez más en el camino nos encontramos muchas vacas, algún caballo, y también un gato que nos siguió maullando un buen rato.

Como la ruta hasta las brañas es de sólo una hora ida y otra vuelta, decidimos extenderla hasta el límite entre Asturias y León, siguiendo por la ruta hacia Santa María del Puerto, y fue una experiencia única. Hay que andar bastante y hay bastante pendiente en algunos tramos, pero haciéndolo poco a poco no hay problema, además está super bien señalizada, siguiendo las barras paralelas amarilla y blanca. Arriba de todo, Valle del Lago se veía ya casi diminuto, era increíble que hubiésemos subido andando hasta allí, la sensación era de total libertad.

En total estuvimos unas 6 horas y media en la montaña, de las cuales debimos andar unas 5, 5 y media, y descasar el resto, comiendo los ricos bocadillos que nos habían hecho en el hotel, o estirando un poco.

Esa noche, nos merecíamos otro buen banquete, y volvimos a Casa Cobrana a degustar otra sopa caliente, un rico cachopo de jamón serrano y cabrales, y una sidra. De postre borrachines, que son un postre típico allí.

Al día siguiente ya nos íbamos, pero la última sorpresa fue cuando al abrir las ventanas de la habitación, la montaña a la que habíamos subido el día anterior amanecía nevada, regalándonos el primer paisaje invernal de esta temporada.

Volveré a Somiedo, y volveré mucho.

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