Pampín bar

Estamos viviendo un año muy atípico, sin grandes viajes ni vida social a causa de la pandemia COVID-19. A pesar de ello hemos seguido descubriendo algún restaurante nuevo como el Pampín bar en Santiago de Compostela.

Hacía un año que no estábamos en Santiago, desde que aterrizamos allí tras nuestra ruta de tres semanas por Tailandia y Camboya. Fue raro ver la plaza del Obradoiro con tan poca gente y sin peregrinos acabando su Camino de Santiago, pero no perdía su magia.

Escondido en el emblemático barrio de San Pedro se encuentra Pampín bar, ¡sitio que ya teníamos en el punto de mira desde hace tiempo!

La llegada

Llegamos con muchas ganas un jueves por la noche tras reservar una mesa online. Después de desinfectarnos las manos en la puerta nos sentamos en una mesita muy cómoda desde donde pudimos disfrutar del ambiente del local. El Pampín bar te traslada al bar de toda la vida, al que iban tus abuelos. Ese aire «vintage» es una de las cosas que lo hacen único.

Tras observar la carta en una gran pizarra, no nos conseguimos decidir por nada y nos dejamos aconsejar por ellos. La recomendación fue paté, ensaladilla, su clásica empanada y un chuletón. Para beber, Mencía.

La comida

La recomendación fue realmente fantástica para probar varios platos y no quedarnos con nada de hambre. El paté, hecho por ellos está delicioso, y además su pan casero es el complemento perfecto para disfrutarlo. La empanada estaba buenísima, como ya habíamos leído en algunas de sus reseñas. La verdad es que la masa es de esas masas de verdad, en el punto perfecto de grosor.

Paté y empanada en Pamín bar
Paté y empanada

Seguimos nuestra experiencia con una ensaladilla superbuena, en la que casi no se distinguían los ingredientes al estar todo triturado. Parecía una mousse, ¡nos dieron ganas de repetir!

Ensaladilla en Pampín bar
Ensaladilla

Para acabar un buen chuletón en su punto con sal Maldon.

Chuletón en Pampín bar
Chuletón

¡El postre! (y no uno cualquiera)

Pero ahora viene lo mejor. Habíamos leído sobre esta maravilla, pero hasta que lo pruebas no lo entiendes. Es uno de los mejores postres que he probado en mi vida, hablo del coulant de tarta de Santiago.

De repente abres tu tartita, que viene caliente y sale ese líquido de oro, que es la propia tarta a medio hacer. Sabe como la masa de bizcocho que le sobraba a tu madre pegada en el bowl y que esperabas con ansia que te diese antes de lavarlo. Te traslada a un sinfín de sensaciones ¡porque está verdaderamente espectacular!

Coulant de tarta de Santiago
Coulant de tarta de Santiago

Precio aproximado: 30 eur/persona

Nos quedamos con muy buen sabor de boca y ganas de volver. El trato fue inmejorable. El Pampín bar es un lugar entrañable, en un entrañable barrio de una entrañable ciudad.

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