Parque natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina

El parque natural del suroeste Alentejano y Costa Vicentina, fue una caja de sorpresas que nos enamoró totalmente. Una carretera que atraviesa campo y campo verde, que desemboca en impresionantes playas y acantilados, auténticos pueblos portugueses, y tascas donde comer comida típica de la zona regada por un tinto alentejano. Pura tranquilidad, puro amor.

Medio de transporte: Coche

Fecha: Marzo 2018

Día 1: Alcácer do Sal, Cais Palafítico do Porto da Carrasqueira, Troia

Nuestro viaje comienza en el pueblo alentejano de Alcácer do Sal, donde paramos a comer en la Taberna 2 à esquina, un delicioso “bife à portuguesa”, migas y ensalada de tomate. Para beber, una cerveza Sagres bien fresquita. Después, con el estómago lleno, nos dirigimos al Cais Palafítico do Porto da Carrasqueira, impresionante embarcadero de tablas donde perderte en cada una de sus esquinas.

Tras esta primera visita ponemos rumbo al sitio donde dormiremos la primera noche, la península de Troia. Un paraíso natural, aunque recientemente muy edificado en la punta con la pretensión de elaborar una ciudad de vacaciones. En cualquier caso, es un sitio paradisiaco, con preciosas playas llenas de estrellas de mar, y una naturaleza increíble a ambos lados de la península.

En Troia dormimos en un apartamento muy chulo y ya cenamos allí. Recomiendo en ese caso hacer la compra antes de llegar a la península, pues el supermercado es bastante caro al no contar con competencia en los alrededores.

Día 2: Lagoa de Santo André, Sines, Porto Covo, Arrifana, Aljezur

Amanecemos en Troia y ponemos rumbo al parque natural, con una primera parada en la Lagoa de Santo André. Allí paseamos un rato deleitándonos con el romper de las olas para después continuar a Sines, un auténtico pueblo portugués con importante puerto y un pequeño castillo.

En Sines degustamos una de las mejores comidas del viaje en la Adega de Sines. Un sitio puramente portugués de mesas corridas, y donde la cocinera al entrar me lleva a la cocina para enseñarme los posibles platos; cabra, pollo o chuletón. Nos decantamos por el chuletón que compartimos, lo regamos con vino, pudim de postre y café, por 23 euros dos personas, ¡impresionante!

La siguiente parada es Porto Covo, un precioso pueblito con playa, ideal para el verano. Siguiendo Porto das Barcas, Vale dos Homens, y Aljezur, donde pasamos la noche.

Llegamos para ver el atardecer, Sagres en mano, en la IMPRESIONANTE playa de Arrifana. Su inmensidad te sobrecoge especialmente, fue uno de los momentos más impactantes. Está lleno de surfistas y el buen rollo que se respira es increíble. Paz.

Día 3: Sagres, Cabo de San Vicente, Amoreira, Vilanova de Milfontes

Aunque no estaba en el plan inicial, nos vimos tan cerca de Sagres y el Cabo de San Vicente, que decidimos poner rumbo allí. Nos quedamos embobados con el paisaje que ofrece, una vez más un mar salvaje y olas, relajación total.

Comemos al solecito y volvemos a subir, parando en la preciosa playa de la Amoreira, donde me convenzo de que esta costa es realmente impresionante y desconocida. Por lo que he escuchado, sobre todo frecuentada en verano por turismo local, lo que la hace más especial todavía.

Hacemos noche en Vilanova de Milfontes, donde me acabo de enamorar cenando “carne de porco à alentejana” en la Tasca do Celso. También nos divertimos mucho paseando por sus callecitas, y desayunando al día siguiente el mejor croissant del mundo en la heladería/pastelería Mabi.

El día 4, como colofón final pusimos rumbo a mi queria Lisboa…

Lisboa

Alojamiento

Troia: TroiaResidence – Apartamentos Turísticos Praia

Aljezur: Arrifana Ocean View Guest House

Vilanova de Milfontes: Hike & Surf Lodge

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